Una relación feliz antes del embarazo
Primero debéis tener una relación feliz para que, como fruto de vuestra felicidad, nazca vuestro hijo. El estrés y la ansiedad alteran las funciones reproductivas. No solo en las mujeres, sino también en los hombres, provocan ciertos trastornos funcionales. Debéis identificar aquellas situaciones que os provocan estrés o que dan lugar a trastornos de ansiedad, tanto en vuestra relación como a nivel individual. Sabemos que el estado psicológico de la madre no solo influye en el periodo previo al embarazo, sino también durante el mismo. Durante el embarazo, y por el bien de la salud de vuestro bebé, es importante que seáis conscientes de vuestro estado psicológico en la etapa previa al embarazo y que toméis medidas para mejorar aquellos aspectos que sea necesario.
En los embarazos bien planificados, la pareja obtiene información sobre su capacidad reproductiva. Una mujer y un hombre que se hayan sometido a las pruebas y revisiones previas al embarazo pueden conocer sus puntos fuertes y débiles de cara a la gestación. Por ejemplo, si el futuro padre tiene un recuento espermático bajo y, por ello, no se produce la fecundación, se tomarán las medidas necesarias durante los controles previos al embarazo y se llevarán a cabo las intervenciones pertinentes para que la pareja pueda tener un hijo. Aunque conocer vuestras capacidades y afrontar la realidad pueda resultar difícil, os ahorrará esfuerzos que no darán resultado y os permitirá centraros en la solución, sin perder tiempo en intentos infructuosos ni sufrir estrés.
Entorno propicio
Presta atención a las reacciones de las personas de tu entorno ante tu deseo de tener hijos. Pasa tiempo con personas que te motiven y te apoyen. A veces, la gente puede hacer comentarios desconsiderados. Frases como «Si a esta edad aún no has tenido hijos, ya no lo harás nunca» o «Con lo delgada que estás, no podrás tener hijos», que ofenden, avergüenzan o confunden tanto a la futura madre como al futuro padre, son comentarios que, aunque quienes los hacen crean que están dando consejos, en realidad no se dan cuenta de que están opinando sobre un tema que no les incumbe en absoluto. Durante el periodo previo al embarazo, elimina de tu vida a este tipo de personas. Comparte tu deseo de tener un hijo con personas que te apoyen y te motiven.
Las parejas deben apoyarse mutuamente ante los resultados negativos a los que se enfrentan al intentar tener un hijo. El estrés y la ansiedad reducen la fertilidad. Puede que deseéis mucho tener un hijo, pero no olvidéis que, antes que a un hijo, tenéis a vuestra pareja. Necesitáis a vuestra pareja para traer al mundo a vuestro hijo, que es una parte de vosotros. Por eso, procurad mantener una comunicación constructiva y llena de amor con vuestra pareja. Durante el proceso de concepción, las parejas pueden caer en el pesimismo de vez en cuando y alejarse la una de la otra debido a la tristeza que conlleva este proceso. En tales situaciones, no dudéis en buscar ayuda especializada. Si alguno de los dos padece una afección que dificulta la concepción, no os culpéis mutuamente. El estrés generado por el sentimiento de culpa puede impedir incluso la superación de problemas de salud que, de otro modo, serían superables, lo que hace que la situación resulte aún más difícil. La armonía y el apoyo mutuo entre la pareja son fundamentales en este proceso. El vínculo con tu pareja debe ser sólido. Un hijo puede ser el fruto de vuestro amor, la luz de vuestra familia, pero no es algo que puedas tener sin tu pareja. Por eso, sin culpar ni juzgar, debéis centraros en las soluciones y tratamientos necesarios y hacer que tu pareja sienta que siempre estarás a su lado.
El subconsciente y el apoyo profesional
Si, a pesar de haberte hecho todas las pruebas y de que todos los resultados sean positivos, sigues sin conseguir el embarazo que esperas, investiga las causas psicológicas subyacentes. A veces, en relación con lo que deseamos, surgen en nuestra mente pensamientos y sentimientos que crean resistencias en el fondo. Nuestras resistencias, por mucho que lo deseemos, nos impiden alcanzar nuestros deseos. Darte cuenta de las resistencias que se esconden en lo más profundo de tu mente, en tu subconsciente, enfrentarte a tus miedos y llegar al origen del problema es el paso más acertado que puedes dar. Quizás estés frenando tus deseos debido a tus preocupaciones sobre el futuro en relación con tu pareja o tu relación. Tú eres quien mejor puede analizar esto. En los casos en los que no puedas ayudarte a ti misma, puedes buscar ayuda profesional.
Independientemente de las circunstancias previas al embarazo, es importante que actuéis juntos, creando un vínculo de confianza con vuestra pareja. La confianza entre la pareja permite afrontar todos los procesos relacionados con la concepción de una forma constructiva. Tanto si intentáis concebir de forma natural como si recurrís a la fecundación in vitro, aseguraos de que vuestra relación sea sólida para poder obtener resultados positivos en ambos casos. Un hijo es un objetivo, pero no un medio para alcanzar la felicidad. Primero debéis tener una relación feliz para que vuestro hijo nazca como fruto de esa felicidad.
