La carga más pesada que llevamos a cuestas en el viaje de la vida son las percepciones que tenemos de nosotros mismos. Los muros que erigimos en nuestra mente sobre quiénes somos, qué podemos lograr o qué nunca podremos hacer son más fuertes que todos los obstáculos del mundo exterior. He sido testigo de miles de historias humanas y, en cada una de ellas, me he encontrado con la misma realidad impactante: la percepción que tenemos de nosotros mismos no siempre refleja toda la verdad. A veces, cuando nos miramos, solo vemos nuestras carencias, nuestros errores y lo que aún no hemos conseguido. Sin embargo, esta perspectiva es como mirar una pequeña habitación de un palacio gigantesco que ha quedado a oscuras y declarar que todo el palacio está en ruinas. Si cada vez que te miras al espejo te dedicas a enumerar tus defectos, significa que estás cayendo en la trampa de esa gran ilusión que te juega tu mente.
Podría convertirse en la mayor potencia del futuro
Uno de los secretos más hermosos de la vida es el siguiente: el ser humano es un ser dinámico que está en constante transformación en el tiempo y el espacio. Aquello que hoy consideras un defecto, una debilidad o algo insignificante en ti mismo puede convertirse, en el momento y el lugar adecuados, en uno de tus puntos fuertes.
Por ejemplo, puede que te veas a ti mismo como una persona débil por tener un corazón muy sensible; sin embargo, llegará un día en que, gracias a esa sensibilidad, establecerás vínculos con una profundidad que nadie más es capaz de alcanzar y te convertirás en un líder maravilloso o en un amigo único. Hoy puedes criticarte a ti mismo por pensar que actúas con lentitud debido a que eres muy meticuloso; pero mañana esa meticulosidad se convertirá en tu mayor fortaleza, la que te llevará a la perfección en el proyecto más importante de tu vida. Lo importante no es rechazar lo que hay en ti, sino saber cómo trabajarlo mediante órdenes mentales. Un diamante en bruto puede parecer, a primera vista, una simple piedra. Lo que lo hace valioso es que se trabaje con el ángulo adecuado. Tú también debes aprender a trabajarte a ti mismo en tu mente con el ángulo adecuado.
A la espera de salir a la luz
No te juzgues únicamente por cómo eres hoy. En tu interior hay una versión de ti mismo que aún no conoces. Esa versión es un tú que ha superado sus miedos, que tiene mucha confianza en sí mismo, que sabe lo que quiere, que se ha liberado de las cargas del pasado y que se ha convertido en dueño de sus propios pensamientos. Esa persona no está en algún lugar lejano, sino justo ahora, dentro de ti, esperando a salir a la luz.
Cuando siembras una semilla en la tierra, no te limitas a mirarla tal y como es en ese momento —seca y pequeña— y dices: «De esto no saldrá nada». Sabes que, cuando encuentre la tierra adecuada, el agua adecuada y el sol adecuado, se manifestará ese enorme potencial de alcornoque que lleva dentro. Pues bien, la mente humana es igual. Si te juzgas únicamente por tus bloqueos actuales, tus miedos actuales o tu situación económica y social actual, estarás haciendo injusticia a ese alcornoque que llevas dentro.
La transformación comienza por cambiar la perspectiva que tienes de ti mismo. Cuando elijas tratarte con compasión, ver tus errores como experiencias y, sobre todo, dar a tu mente nuevas instrucciones, poderosas y constructivas, esa versión oculta que hay en tu interior irá saliendo a la luz paso a paso. A medida que creas en ti mismo y alimentes ese inmenso potencial que hay en tu mente, la vida te abrirá puertas maravillosas acordes con esa nueva versión de ti mismo.
