Las horas más productivas
El método más eficaz para escribir mantras consiste en modificar los programas del subconsciente. La mejor forma y la más directa de comunicarnos con nuestro subconsciente es escribir. La repetición oral tiene solo una décima parte del efecto que tiene la escritura. Los momentos más propicios para los mantras son justo antes de conciliar el sueño y nada más despertarse.
En ambos intervalos de tiempo, el cerebro se encuentra cerca de la frecuencia alfa, en la que podemos acceder más fácilmente al subconsciente. Si quieres comprobar de lo que es capaz el poder de la mente, antes de acostarte, repítete tanto en voz alta como por escrito: «Mañana me despertaré a las 5 de la mañana», y programa la alarma. Sigue repitiendo esta afirmación hasta que te quedes dormido. Verás que te despiertas antes de las 5 y antes de que suene la alarma. Si somos capaces de lograrlo, esta técnica también puede llevarnos a alcanzar nuestros objetivos más ambiciosos. Cuando aprendas a comunicarte con tu genio interior, este hará realidad todos tus deseos.
Nuestro cerebro no duerme
Una de las principales ventajas de escribir un mantra antes de dormir es que, aunque nuestra conciencia se va apagando poco a poco, nuestro cerebro no se duerme. Cuando escribimos durante media hora el mantra «Soy perfecto, soy perfecto…» y nos quedamos dormidos, esas frases siguen resonando en nuestro cerebro aunque hayamos dejado de escribir.
Al dormir, la conciencia se desactiva y el subconsciente registra estos pensamientos con mayor facilidad e intensidad. Y es que, durante esas horas, la conciencia no puede interponer ninguna barrera. Mientras dormimos, nuestro cerebro y nuestro subconsciente siguen trabajando. Nuestro cerebro se encarga automáticamente de la respiración, la digestión, la circulación y, en definitiva, de todo lo necesario para mantener nuestra vida.
«Cada día voy mejorando»
Nuestro subconsciente procesa esos mensajes, imágenes y palabras que le enviamos de una forma mucho más eficaz y, al borrar los viejos programas con nuestros nuevos mantras, crea otros nuevos. Al despertarnos, nos sentimos más enérgicos y fuertes. Y cada día avanzamos hacia la perfección. El farmacéutico Emile Coué aplicó el método de los mantras a sus pacientes. «Repitan los mantras con regularidad mientras toman sus medicamentos», les decía. Al pie de sus recetas escribía: «Cada día voy mejorando en todos los aspectos de la vida, claro que voy mejorando, claro que lo haré…».
Dado que los mantras resultaron eficaces en el proceso de recuperación de los pacientes, Coué se hizo famoso al convertir este método en un sistema. Cuando decimos «Cada día voy mejorando en todos los aspectos de mi vida», esto se convierte en un mantra general que contribuye a nuestro desarrollo de forma integral.
