La enfermedad surge cuando la comunicación entre la mente y el cuerpo no es adecuada. Es importante darse cuenta de este problema de comunicación. Si interpretamos la enfermedad como una señal de error que nos envía nuestro cuerpo y dirigimos nuestra atención hacia los patrones de pensamiento que la provocan en nuestra mente, podremos resolver el problema de raíz.
Si el 10 % de las causas de las enfermedades se debe a la estructura genética, el 90 % restante se debe a nuestra forma de pensar. Debemos ser capaces de controlar nuestra forma de pensar con el máximo nivel de conciencia y detectar los patrones de pensamiento que nos enferman. Debemos inculcar en nuestro cerebro los patrones de pensamiento que nos permiten estar sanos y cuidar nuestra salud.
Para tener una mentalidad sana, debemos satisfacer las necesidades del cerebro. Para gozar de un buen estado físico, una buena energía y un buen estado de ánimo, es necesario inculcar en nuestro cerebro patrones de pensamiento positivos. A través del diálogo interno que mantengamos con frases positivas, podremos proteger nuestra salud. Es importante que nuestras sugestiones sean positivas. Si llenamos nuestro cerebro de pensamientos negativos que provocan enfermedades, nos enfermaremos. Las hormonas del estrés generadas por los pensamientos negativos favorecen la aparición de numerosas enfermedades, como las cardiovasculares, el cáncer o las alergias. Cuanto más sana y positiva sea nuestra mentalidad, más sano y enérgico estará nuestro cuerpo, y menos enfermo nos sentiremos.
No te llenes de pensamientos negativos
El cerebro se toma en serio cada orden que recibe. Por ejemplo, aunque pensemos con una lógica que parezca absurda —como que «si la puerta está abierta, me pondré enfermo»—, nuestra mente intentará cumplir la orden que le hemos dado sin tener en cuenta lo absurda que sea esa idea, por lo que podríamos acabar enfermándonos. O decir «en mi familia hay casos de cáncer y yo también lo tendré» es lo mismo. Esto equivale a marcar un objetivo para el cerebro y a cargarlo de pensamientos negativos. Sin embargo, si una persona no piensa en la palabra «cáncer» y cree que va a ser fuerte y estar sana, no está invitando a la enfermedad a entrar. El mero hecho de no mencionar el nombre de la enfermedad ya impide que esta se acerque a la persona.
El ser humano siempre cosecha lo que siembra. Si una persona padece una enfermedad, para poder curarse primero debe cambiar su forma de pensar. El dolor de espalda, las afecciones que alteran el sistema inmunológico y muchas otras enfermedades surgen a causa de las hormonas que produce el cerebro. Cuando se «siembran» cosas positivas en el cerebro, se obtienen resultados positivos. Si se siembra enfermedad, se cosecha enfermedad. Si se siembra salud, se cosecha salud. Sin culpar a nadie por la causa de nuestras enfermedades, debemos cambiar nuestra forma de pensar y nuestro diálogo interno.
