¿Queremos cambiar?
Antes de dar un paso hacia el cambio, hay que responder a algunas preguntas. ¿Queremos cambiar? ¿Queremos cambiar nuestra vida? No es correcto dar un paso hacia el cambio sin estar seguros de la respuesta a estas preguntas. No habrá cambio a menos que cada uno tome su propia decisión por libre albedrío y por deseo propio. Sin embargo, si una persona realmente quiere cambiar y está decidida a hacerlo, lo que hay que hacer es bastante sencillo.
Dado que las opiniones que nos den los demás en este proceso serán bastante subjetivas, no darán resultados duraderos a largo plazo. Por supuesto, escucharemos a todo el mundo y, tras filtrar esas opiniones por nuestro propio criterio, tomaremos la decisión final por nosotros mismos.
Las preguntas deben ser adecuadas
Lo que hay que hacer durante el proceso de cambio es que la propia persona decida qué tipo de cambio desea. Una vez que la persona acepta que tiene un problema o una carencia, comienza el proceso de cambio. A continuación, plantearse preguntas sobre ese cambio y encontrar respuestas le permitirá dar un gran paso adelante en el proceso de cambio.
Durante el proceso de cambio, es importante sacar a la luz los problemas mediante una «lluvia de ideas» y plasmarlos por escrito en un papel. Los trabajos escritos siempre influyen de forma más clara en la mente humana. Al plantear preguntas y problemas, hay que formular todas aquellas que realmente susciten curiosidad. La pregunta «¿Qué cosas quiero cambiar en mí mismo o en mi vida?» puede ser un buen punto de partida en este sentido.
Hoja de ruta
Enumerar sin pensarlo, una tras otra, las respuestas que nos vienen a la mente nos proporcionará una hoja de ruta. Respuestas que surgen de inmediato, como «Tengo que levantarme temprano, ser organizado, no rendirme ante las dificultades», nos permitirán identificar con claridad cuáles son nuestras verdaderas necesidades.
Para cambiar nuestras vidas, hay que tomar decisiones radicales. Si, en lugar de tomar decisiones radicales, solo se finge hacerlo, el resultado será un fracaso. Para que una herida cicatrice, se necesita algo más que un apósito. Si es necesario, hay que recurrir a una intervención quirúrgica. Es más, si el problema alcanza un nivel que pueda causar daño a la persona —por ejemplo, si se ha producido una gangrena—, hay que extirparlo. Estar preparado para tomar y aplicar estas decisiones es la base del cambio.
