La mente humana es consciente de muchas cosas, pero tiene una estructura que se deja manipular con facilidad. Por ejemplo, la dificultad que se siente al hacer deporte o al moverse se debe a la dificultad para respirar. El tabaco provoca esa dificultad para respirar. En este caso, hay que dejar de fumar. Uno puede darse cuenta de ello, pero no es capaz de pasar a la acción. El mayor problema del ser humano es que, aunque sabe lo que tiene que hacer, no lo hace. Cambiar de vida significa, en realidad, hacer algo.
Es posible cambiar la vida. La gente le da más importancia de la que tiene porque cree que es algo misterioso. Sin embargo, todas las respuestas están ocultas en nuestro cerebro.
Debemos escuchar la voz del universo
El hecho de que no se repitan aquellas cosas que consideramos errores es una señal de cambio. Todo el mundo comete errores, pero lo importante es aprender de ellos. Sin embargo, mientras no aprendamos de nuestros errores y nos resistamos al cambio, el universo seguirá enviándonos siempre los mismos problemas. Seguimos preguntándonos: «¿Por qué a mí?». «¡Porque no consigues aprobar el examen! No superas esa asignatura. No te das cuenta… Por eso las mismas cosas siguen apareciendo ante ti en un círculo vicioso y seguirán haciéndolo…». Debemos escuchar la voz del universo que nos responde así y aprender de nuestros errores para cambiar.
Para cambiar la vida, hay que cambiar la forma de pensar. Esto significa que en cada momento de la vida que tenemos hoy se nota el efecto de las decisiones tomadas hasta ahora. Cambiar las decisiones que tomes hoy influirá en la vida que vivirás mañana. Para tener una vida mejor, más tranquila y con menos problemas, hay que cambiar la forma de pensar. Ser paciente y esperar es importante para el cambio. Si la vida que tienes ahora es el resultado de años de experiencia, la vida que vivirás mañana no cambiará en unos pocos días.
¡El tiempo y la fe!
El cambio requiere tiempo y fe. Cada paso que se da cada día nos acerca un poco más a una nueva vida. En este proceso, hay que ser realista, replantearse los problemas, identificar los errores y determinar con claridad cuál es el problema. Una vez realizado el diagnóstico, es más fácil aplicar el tratamiento adecuado. Si el diagnóstico es erróneo, el tratamiento también lo será y no se alcanzará el éxito.
Antes de que un medicamento salga al mercado, se somete a un proceso experimental que dura años. Se observan y se determinan con claridad todos los detalles, como la forma de administrarlo, las dosis recomendadas y sus mecanismos de acción. Para hacer magia en tu vida, no basta con el diagnóstico. Tienes que pasar a la acción para recibir tratamiento.
