¿Cómo se resuelven las crisis crónicas de deuda?
En el mundo actual, en el que los equilibrios financieros pueden tambalearse con facilidad, hay muchas personas que se encuentran atrapadas en el atolladero de las tarjetas de crédito. Vivir esta situación es algo sumamente humano y hay que reconocer que no es un problema sin solución. Sin embargo, lo realmente importante es dejar a un lado los lamentos, centrarnos en cómo salir de este atolladero financiero y buscar vías de salida realistas. Muchas personas, con razón, se preguntan durante este proceso: «¿Puedo resolver este problema de inmediato con una estrategia financiera agresiva?». Hay que tener claro que ninguna crisis financiera crónica se resuelve de un plumazo, como si se tratara de un golpe de varita mágica. Una solución duradera no se consigue con reacciones impulsivas, sino dando pasos conscientes y meditados en cada momento.
Si nos concentramos, podemos resolverlo
El tiempo pasa volando y cada momento que vivimos encierra una nueva oportunidad. Por supuesto, no podemos resolver estos problemas en un segundo con una varita mágica. Sin embargo, si vivimos cada momento del día, cada minuto, con esta conciencia, podremos resolver todos nuestros problemas. Fíjate, no solo la tarjeta de crédito; también resolveremos el problema de peso, el problema de comunicación, nuestros problemas económicos… lo resolveremos todo. También resolveremos nuestro propio desarrollo personal. Para resolver nuestros problemas económicos, tenemos que centrarnos en el tema. No podemos resolverlo en un día, en un minuto, en unas horas ni en una semana.
No tengáis miedo de tomar decisiones radicales
Solución número uno: tienes coche y una deuda de tarjeta de crédito. Si el coche te permite saldar esa deuda, cómpralo sin pensarlo dos veces y salda la deuda. ¿Por qué? Porque, al fin y al cabo, el coche es un problema que se puede resolver. Puedes ir en taxi, en minibús, en autobús, utilizar el transporte público o ir y volver con un amigo. Si tu casa no está muy lejos, puedes ir y volver andando. Siempre se encuentra una solución, no es el fin del mundo.
Yo, personalmente, vendí mi coche muchas veces hace 20 años. Os propongo algo, algo que yo mismo hice. No tenía coche, no me suponía ningún problema, pero ahora sí tengo. ¿Qué ha pasado? Lo importante es resolver los problemas. Cada mes pagáis intereses por esta deuda y esta va creciendo. En lugar de tener un coche, sed personas sin deudas. Con calma, ya te comprarás otro más adelante. Paga tus deudas, deja la cuenta a cero. Cómprate un coche a crédito, mira, así de sencillo. Solo tendrás una deuda por el crédito, no tendrás que soportar unos intereses tan agresivos como los de una tarjeta de crédito. Por eso, la primera solución es: si puedes vender el coche, véndelo. Véndelo sin dudarlo ni un segundo.
Segundo: si tienes alguna propiedad inmobiliaria, véndela también. Mira, te lo digo sin rodeos. Porque, al fin y al cabo, puedes vivir en una casa, pagar un alquiler, pero así no tendrás que soportar durante meses este calvario, esta presión psicológica, este estrés. La tranquilidad mental es lo más importante.
Apoyo familiar y solidariedad
Digamos que no están, que no están ninguno de los dos. Tercero: tu madre, tu padre, los mayores… Siéntate con tu familia y cuéntales el problema. Diles: «Me he metido en un buen lío». Creo que las familias, la de tu pareja, la tuya, etc., pueden apoyarte. Dile a tu familia: «Tengo este problema, ¿podemos encontrar una solución entre todos?». Quizá cada uno aporte algo y así se resuelva tu problema. Tú, por ejemplo, podrías pedirles un préstamo en dólares y pagarlo poco a poco a lo largo de un año; al fin y al cabo, es un asunto familiar. Esa también es una solución.

