La felicidad es una elección
La felicidad es una elección
Imagina que tienes delante dos pantallas, una al lado de la otra, una a la derecha y otra a la izquierda… En la pantalla de la derecha no dejan de aparecer noticias negativas. Todos los días se habla de que la economía va mal, de que las condiciones de vida son cada vez más difíciles, de que aumentan los accidentes de tráfico y la delincuencia, de cómo se está corrompiendo la sociedad, de la contaminación ambiental, etc. Sin interrupción alguna, se transmiten las noticias más desalentadoras.
¡Cuál de las dos pantallas!
En la pantalla de la izquierda, en cambio, solo se muestran noticias positivas. Se cuenta cómo la gente se ayuda entre sí, cómo quienes trabajan con determinación alcanzan el éxito, los avances positivos en la sociedad, etc. ¿Cuál de estas dos pantallas preferirías ver?
Si miras constantemente la pantalla de la derecha, ¿qué sientes? ¿Qué te aporta mirar la pantalla de la izquierda? Las respuestas que des a estas preguntas te revelarán cómo es tu vida. «Me centro constantemente en los acontecimientos negativos y vivo mi vida de forma negativa» o «Me centro constantemente en los acontecimientos positivos y vivo mi vida siempre de forma positiva».
Cuando estás en el modo «a mí me da igual», eres consciente de los acontecimientos negativos de la vida, pero no los dejas entrar en tu propia vida. Y lo más importante: no ves la vida desde un punto de vista negativo. Sí, pueden ocurrir cosas negativas, ya sea en nuestra vida o en la de los demás. La vida de nadie es perfecta. Pero, aun así, puedes tener una visión positiva de la vida. Lo que elijas, eso es lo que vivirás.
Construye tu vida con pequeñas decisiones
Lo que nos hace felices o infelices son nuestras elecciones. Vivimos según la pantalla que elegimos mirar. En cada momento, construimos nuestro futuro con pequeñas decisiones. Ser feliz o ser infeliz: elegimos una de las dos cosas. Cuando comprendes que la felicidad es una elección, resulta más fácil ser feliz.
Hay algo que suelo decir a menudo: lo malo, en realidad, es bueno. ¿Cómo puede lo malo ser bueno? Si somos capaces de aprender la lección, es muy bueno. A veces, las cosas no salen como esperábamos y podemos calificar esa situación de mala. Pero luego, con el paso del tiempo, nos damos cuenta de que, en realidad, que no haya sucedido ha sido para nuestro bien y decimos: «menos mal que no pasó». Lo importante es ser capaz de ver el lado positivo ante un acontecimiento malo y poder seguir adelante aprendiendo de él. Eso es precisamente elegir la felicidad.
Creo que se establecerá un orden más solidario, más justo, en el que todos sean felices gracias a la empatía mutua. Nunca ha habido una noche eterna. Al igual que la noche, también existe el día. Estamos atravesando un período de noche, tanto en nuestro país como en el mundo. Pero el día llegará sin duda alguna. Y siento el calor de los rayos del sol, aunque todavía no pueda verlo. Ya percibo la luz creada para nosotros en el universo en la mente y el cerebro de nuestros hijos y de las nuevas generaciones. Nuestros hijos crearán un mundo mucho más hermoso que el que nosotros vivimos, eso lo sé.










