Vivir en constante alerta
Muchas veces, cuando no podemos levantarnos de la cama por las mañanas, cuando nos quedamos sin energía de repente a lo largo del día o cuando nos sentimos constantemente agotados, buscamos inmediatamente la culpa fuera de nosotros mismos. Nos escudamos en excusas físicas como «Anoche dormí poco», «Últimamente tengo mucho trabajo», «El cambio de tiempo me ha afectado» o «No estoy tomando suficientes vitaminas». Sin embargo, en mis estudios sobre la biología humana, el sistema nervioso y la psicología, he observado que el cansancio no siempre se debe a la falta de sueño o al exceso de esfuerzo físico. El verdadero cansancio es mental y su origen es mucho más profundo.
A veces, cuando tu cerebro y tu sistema nervioso permanecen «en alerta» durante mucho tiempo, también te sientes constantemente agotado. Sin darte cuenta, conviertes tu mente en una especie de campo de batalla invisible. Puede que tu cuerpo esté sentado en un cómodo sillón, pero tu mente está luchando en el frente. Entonces, ¿qué significa exactamente este estado de «estar en alerta», que agota tanto al sistema nervioso y que carcome a la persona por dentro?
El deseo de control
Uno de los mayores errores que nos plantea la vida moderna es la idea de que podemos controlarlo todo. Pensar constantemente en todo, intentar prever lo que sucederá en el futuro, esforzarse por complacer a todo el mundo o controlarse a uno mismo sin cesar agota la mente sin que te des cuenta. Aunque no te des cuenta, ese enorme ordenador que funciona en segundo plano, es decir, tu cerebro, genera constantemente una sensación de amenaza. A medida que preguntas como «¿Y si las cosas no salen bien?», «¿Y si cometo un error?», «¿Y si piensan mal de mí?» dan vueltas en tu mente, tu cerebro primitivo cree que en el mundo exterior hay una lucha por la supervivencia.
Esta situación es similar a pisar a fondo el acelerador de un coche con el freno de mano completamente accionado. El coche no avanza ni un milímetro; visto desde fuera, parece que está parado, pero por dentro el motor está ardiendo, consume una energía enorme y se está agotando. Esta es la causa oculta de que, por las tardes, aunque no hayas hecho nada, te sientas agotado como un saco, y de ese cansancio crónico que no desaparece. Tu cerebro y tu sistema nervioso permanecen constantemente en alerta con la señal de «estamos en peligro».
Calmar el sistema nervioso
Lo que nos ha enseñado la sociedad es que, cuando estamos cansados, debemos irnos a dormir. Sin embargo, piensa en cuántas veces te has levantado de una cama mullida como una pluma, pesando como una piedra y agotado, a pesar de haber dormido entre 8 y 9 horas. ¿Por qué? Porque descansar no es solo dormir. Aunque duermas físicamente, si esa batalla en tu mente no ha terminado, seguirás en vilo incluso en tus sueños.
A veces, la mente también necesita recibir el mensaje de «Ya estás a salvo». El verdadero descanso comienza con esa gran señal de «seguridad» que se le envía a la mente antes de que los músculos se relajen. Mientras no le susurres a tu cerebro que estás a salvo, ni siquiera la cama más cómoda del mundo podrá aliviar tu cansancio mental.

